Jon Andoni Duñabeitia (The Conversation)
Cualquiera puede hacer la prueba hoy mismo. Solamente debemos contabilizar, aunque sea a ojo, con cuántas personas hemos hablado de verdad, con la voz, mirándolas o, al menos, escuchándolas en directo. Y por otro lado, contar el número de personas a las que les hemos mandado mensajes por escrito, ya sea por correo electrónico, por WhatsApp o por cualquier otro canal.
Si el segundo número es mayor que el primero, el resultado no debería sorprendernos: un reciente estudio ha confirmado que cada vez hablamos menos.
Una grabadora en el bolsillo
¿Cómo es posible saber cuántas palabras pronuncia alguien en un día? Preguntarle directamente a esa persona no sería demasiado acertado, desde luego, porque es un cálculo extremadamente difícil de hacer.
Pero hace más de veinticinco años, un equipo de psicólogos de la Universidad de Texas ideó una solución ingeniosa: la grabadora de activación electrónica (EAR, por sus siglas en inglés). Se trata de un pequeño dispositivo que una persona puede llevar encima durante varios días y que, sin que tenga que hacer nada, se enciende unos segundos cada cierto tiempo y capta el sonido ambiente.
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