Real Academia Española (RAE)
Una afortunada serie de Televisión Española, “La gran aventura de la lengua española”, emitida por La 2 de RTVE, ha suscitado una acotada observación acerca de si la expansión de la lengua española en América fue consecuencia de la imposición de los colonizadores españoles o un largo proceso de varios siglos que concluyeron con más efectividad las nuevas repúblicas después de las independencias.
Los datos históricos no son, sin embargo, opinables, sino bien probados y consistieron en lo siguiente:
1. La monarquía española se preocupó, desde los primeros años del Descubrimiento, por que los indios fueran adoctrinados, a ser posible, en castellano. Pero este fue un propósito de realización imposible. Actuar sobre poblaciones dispersas para enseñarles una nueva lengua era un empeño quimérico para los encomenderos y para los misioneros. No había maestros bastantes para enseñar a una multitud, una buena parte de la cual nunca quedó sometida al dominio de los españoles.
2. Los frailes de las órdenes predicadoras organizaron doctrinas, congregaciones, aldeamientos y reducciones que tenían el propósito de enseñar la religión católica, a ser posible utilizando la lengua castellana. Las misiones sucesivas (los “Doce apóstoles” franciscanos a México en 1524, los doce dominicos que llegaron en 1526, los agustinos de 1533 y los jesuitas después) llevaban la encomienda de que enseñaran (según la Instrucción de Carlos V de 1535) “cristiandad, buenas costumbres, policía y lengua castellana”. El emperador fue manifiestamente favorable a la utilización del castellano por los predicadores. Pero la legislación no tardó en reconocer (Ley de 17 de julio de 1550) la dificultad de explicar a los indios los “misterios de nuestra Santa Fe Católica” utilizando la lengua castellana. De aquí en adelante muchas leyes flexibilizaron la obligación y los predicadores tomaron la iniciativa de aprender las lenguas amerindias.
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