23/1/2026 | Orlando Alba (Acento, República Dominicana)
En el pasado existía la creencia de que la frecuencia con que aparecía una palabra era un reflejo seguro de su utilidad o de su importancia. Sin embargo, resulta fácil descubrir que la medición exclusiva de este factor no es suficiente, porque una palabra puede aparecer con frecuencia en un determinado tipo de texto y no aparecer nunca en otros textos. Por eso, se hacía necesario añadir el análisis de la dispersión, es decir, de la presencia de la palabra en diferentes áreas semánticas. Para ello, se divide el corpus en campos léxicos. La ponderación de la frecuencia con la dispersión permite descubrir el índice de uso de cada palabra. De esa manera se determinan los términos que pertenecen al léxico básico de la lengua.
Pero, a pesar del rigor seguido en los estudios sobre léxico básico, con la utilización de muestras muy amplias y con la aplicación de la medida de la dispersión, se escapan de los recuentos palabras comunes conocidas y usadas por todos los hablantes en determinadas circunstancias. Son palabras que presentan frecuencias muy bajas y, según este criterio, no califican para formar parte de la lengua básica, lo cual no parece sensato si en verdad se trata de vocablos conocidos y usados por todos o por la mayoría de los hablantes. Este hecho sirve para demostrar que, efectivamente, no hay una correlación entre la frecuencia y la utilidad de un término. Muchos elementos léxicos útiles pueden tener una frecuencia muy baja. Varias investigaciones ilustran este fenómeno.
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