26/2/2026 | Gabriel Paizy (Primera Hora, Puerto Rico)
No siempre somos conscientes de que hablamos historia. Cada vez que abrimos la boca, no solo pronunciamos palabras: activamos siglos de encuentros, choques, viajes forzados, conquistas, resistencias y mezclas. Nuestro español no nació limpio ni puro; nació mestizo. Y esa es, precisamente, su mayor riqueza. Hablar español en el Caribe es hablar desde la memoria colectiva, desde una herencia compartida que se cuela en cada sílaba.
Desde niños escuchamos que nuestra sangre es taína, africana y española. La frase se repite con orgullo y razón, pero se queda corta. Porque el idioma que hablamos —ese que usamos para amar, discutir, crear y pensar— es una memoria viva mucho más compleja.
Más en primerahora.com
Fundéu Guzmán Ariza República Dominicana