13/3/2026 | Orlando Alba (Acento, República Dominicana)
La versión escrita es circunstancial, no esencial para la existencia de las lenguas. Consiste en una transposición de la realidad desde la esfera acústico-auditiva de los sonidos al ámbito gráfico-visual de las letras.
Desde la perspectiva fonética, es decir, en la lengua hablada, la afirmación de que las palabras se las lleva el viento es literalmente cierta. Por estar formadas de sonidos, las palabras se desvanecen al momento de ser pronunciadas, porque las ondas sonoras se diluyen en la atmósfera. Constituyen un objeto que ‘vuela’, que se esfuma en el aire, desaparece y deja de existir a los pocos instantes de haber sido originado. Así, es completamente lógico que desde antiguo se hayan buscado formas de representación gráfica con el fin de fijar o de darles permanencia a las palabras. Por eso, la humanidad tiene ahora la posibilidad de conocer, a través de la lectura, la Ilíada, Don Quijote, la Biblia, y se hacen posibles las operaciones comerciales, se facilitan las relaciones sociales, etc.
Existen dos sistemas fundamentales de escritura. Uno es ideográfico. En él se representa la idea por medio de un signo único, una imagen o un dibujo llamado ideograma, que es ajeno a los sonidos que componen la palabra y puede simbolizar una o más palabras. El otro es la escritura fonética, que busca representar uno a uno los segmentos fónicos que forman las palabras.
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