7/2/2025 | José Torres Álvarez y Susana Ridao Rodrigo (The Conversation)
Actualmente, comunicarnos con otras personas a través de mensajes escritos es muy frecuente. A menudo los usuarios de las redes sociales no son conscientes de la imagen que proyectan cuando incumplen las normas ortográficas de manera sistemática; es más, se dan casos en que hay individuos que incluso ven gracioso cifrar sus mensajes con una ortografía muy deficiente. Pensemos, por ejemplo, en el siguiente texto: “Ola, muy vuenas, como estas, me gustaria conoserte”.
Aunque en el mensaje anterior lo que más nos llame la atención de entrada sean las faltas de ortografía relativas a las letras (vuenas u ola), lo cierto es que se trata de una equivocación que no genera malentendidos en la comunicación, porque enseguida cualquier lector entiende la intención del hablante: sabemos que ha querido decir “buenas” y “hola”, aunque lo haya escrito mal.
En cambio, es posible que si vemos faltas ortográficas relativas a la puntuación (omisión del punto final, del signo de exclamación de apertura, de comas en los lugares correspondientes…) no les demos la misma importancia (en el ejemplo anterior, al tratarse de tres oraciones distintas, una de ellas interrogativa, la puntuación debería haber sido: “Hola, muy buenas. ¿Cómo estás? Me gustaría conocerte”).
Pero lo cierto es que dónde y cuándo usamos los signos de puntuación es tan importante para la comunicación como colocar tildes donde corresponde o utilizar la b y la v de manera correcta.
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