29/8/2025 | Orlando Alba (Acento, República Dominicana)
La ‘fuerza’ de un sonido depende de su intensidad, que es un producto de la amplitud de la onda sonora. Y el grado de intensidad no es un rasgo fijo, sino variable. Procede de la energía con que el hablante expulse el aire de los pulmones. Por tanto, las vocales /i, u/ pueden ser articuladas con menor o con mayor fuerza que /a, e, o/. Alguien podría gritar una /i/ y susurrar apenas una /a/, o al revés. Lo que distingue a las vocales /i, u/ de las demás es que son altas, menos abiertas, porque en su pronunciación, la lengua se eleva un poco y se acerca más al techo de la cavidad bucal. No se trata, en absoluto, de una supuesta ‘debilidad’.
Su carácter menos abierto las aproxima articulatoriamente, las asemeja a las consonantes. Y eso permite que se conviertan en semivocales o semiconsonantes (parecidas a las consonantes) para hacer posible la formación de los diptongos y de los triptongos, como ai, ua, eu, oi, uai.
Uno de los rasgos que mejor diferencia a las vocales de las consonantes es que las primeras son producidas con la salida libre del aire por el canal bucal abierto. Las consonantes, en cambio, se caracterizan por requerir una cavidad cerrada, en mayor o menor grado, lo que dificulta la salida del aire.
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