Emeterio Diez Puertas (The Conversation)
En marzo de 2026, Euronews titulaba una noticia: “Los expertos advierten que la avalancha de vídeos de ICE generados por IA corre el riesgo de socavar la confianza en las grabaciones reales”. El artículo trataba de cómo cientos de vídeos generados con inteligencia artificial simulaban actuaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE).
En la sociedad se ha instalado la pregunta: ¿lo que veré en el próximo telediario serán imágenes auténticas? La vieja frase “esto parece una película” ha adquirido, en este sentido, un significado inquietante.
Sin embargo, la difusa frontera entre cine y realidad llevaba mucho tiempo presente entre nosotros y prueba de ello es el lenguaje. Todos los días usamos expresiones cinematográficas para explicar o calificar lo que sucede o nos sucede. Recurrimos a un diccionario, formal o informal, que da cuenta de nuestras experiencias.
El cine en nuestro lenguaje
En 2008, en su discurso de ingreso en la Real Academia Española, el cineasta José Luis Borau ya examinó la profunda huella que el cine ha dejado en el idioma español.
Mencionaba una serie de términos técnicos (montaje, rebobinar, primer plano, efectos especiales…), de anglicismos (flashback, thriller, remake…) e, incluso, de títulos, personajes y diálogos que han pasado de la pantalla al habla cotidiana y a la literatura.
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