20/2/2026 | Amalia Pedrero González (The Conversation)
Es común hoy en día estar rodeados de fake news, asistir a una conferencia en streaming o ver una sitcom en prime time. Si hablamos de moda, son continuas las referencias al look (incluso al lookazo), el outfit, el animal print y el dress code. En cuanto a la alimentación, ya sabemos que es mejor para la salud todo lo healthy, y que debemos evitar consumir demasiada fast food, como pueden ser los hot dogs.
Los extranjerismos están en todos lados de la conversación popular. Pero ¿está bien emplearlos? ¿Es cool o da cringe?
Préstamos entre idiomas
Para establecer la corrección o no de estos, en primer lugar, es necesario precisar qué entendemos por extranjerismo.
En sentido estricto, y referido al español, por extranjerismo se entiende toda aquella voz que no procede de la evolución directa del latín, origen de la lengua actual.
Desde este punto de vista, son extranjerismos palabras como guerra y yelmo (germanismos), almohada y alfiler (arabismos), crema y servilleta (galicismos), acuarela y ópera (italianismos) o líder y túnel (anglicismos).
Todos estos términos se perciben hoy día como propios del español. Y es lógico, porque la incorporación de voces de otras lenguas no es un fenómeno característico de los últimos tiempos: desde el origen de nuestro idioma se han ido integrando en él palabras de muy distinta procedencia.
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