22/5/2026 | María José Rincón (Diario Libre, República Dominicana)
El español tiene al latín como su lengua madre. La mayoría de las palabras nuestras que tienen su origen en el latín evolucionaron a lo largo del tiempo, desde el latín vulgar, y se fueron transformando según determinadas leyes fonéticas propias de nuestra lengua.
Las conocemos como palabras patrimoniales. El latín oculus evolucionó al español ojo; otras palabras que experimentaron una evolución similar son auricula > oreja; pediculus > piojo. Palabras que evolucionaron paso a paso, lentamente, con cambios que el tiempo y el uso fueron imprimiendo en la forma de pronunciarlas.
Sin embargo, puede suceder que, a lo largo de la dilatada historia de nuestra lengua, se tome prestada una palabra directamente del latín (sucede también con el griego) sin que esta pase por las transformaciones fonéticas patrimoniales.
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